Quiénes Somos

¿Qué es la iglesia de Dios?

 La Iglesia de Dios fue fundada en el 1886 sobre los principios de Cristo tal y como han sido revelados en la Biblia, la Palabra de Dios. Su fe y práctica, así como la experiencia de sus miembros, están fundamentadas en las Escrituras.

Sobre la Iglesia de Dios

Iglesia de Dios en HondurasDesde sus inicios, la Iglesia de Dios ha sido un “movimiento” con la misión de ministrarle al mundo. Dios la ha capacitado para que satisfaga las demandas y los desafíos del ministerio en el siglo XXI. La Iglesia de Dios está conformada por personas como usted. Cada persona que asiste a un servicio en una congregación de la Iglesia de Dios, es reconocida como un miembro valioso. En esta sección encontrará un resumen sobre los programas y ministerios de la Iglesia de Dios. Si después de visitar este sitio tuviera alguna pregunta sobre éstos, siéntase en libertad de comunicarse con la Iglesia de Dios.

La Iglesia de Dios en Honduras inició a través de la visita de dos misioneros norteamericanos de nombre Fred R. Litton y Lucille Litton, que llegaron a Utila, Islas de la Bahía en Noviembre de 1944  procedentes de California. Para este tiempo sólo existían dos iglesias que operaban en la isla: La Metodista y la Adventista.
Poco tiempo después de su llegada, ellos fueron invitados a predicar en la Iglesia Metodista de Utila, y allí a través de la predicación ungida de estos misioneros ocurrió un fuerte avivamiento, el Espíritu Santo obró milagros, señales y maravillas. En Abril de 1945, cinco meses después de este maravilloso despertar pentecostal se estableció la primera Iglesia de Dios en Honduras en un lugar llamado Eastern Harbour la cual  fue de habla inglesa. Ella es considerada como la primera iglesia de Dios establecida y organizada en Honduras.
Posteriormente, en el año 1949, llegaron de Guatemala los hermanos José Absalón y Lemuel Benítez y establecieron la iglesia en Nueva Armenia, Copán, frontera con Guatemala. Los primeros misioneros latinos de la iglesia de Dios que llegaron a Honduras, fueron los hermanos Josué Beltrán Rubio, originario de San Blas, Sinaloa, México; y Vennette Darrell de Rubio, originaria de las Islas de la Bahía, Honduras. A principios de septiembre de 1950, los hermanos Rubio fueron nombrados misioneros oficialmente, ellos se convirtieron en los primeros hispanos en un campo foráneo.
Llegaron a Tegucigalpa en Octubre de 1950. Se ubicaron en el barrio Buenos Aires y fundaron allí la Iglesia de Dios en Tegucigalpa.

A partir de estos tres episodios la iglesia comenzó a expandirse en todo el país. En la actualidad la Iglesia de Dios en Honduras tiene presencia en los 18 departamentos del país, con más de 1,400 congregaciones y alrededor de 80,000 miembros en propiedad, además de los niños y una gran cantidad de creyentes no bautizados que se congregan regularmente. La Iglesia de Dios ha surgido y se ha extendido por la voluntad y el poder de Dios; es Él quien ha usado a hombres y mujeres a través de la historia para predicar el evangelio a toda criatura en el mundo, y hoy no es la excepción, Dios quiere usarnos también a nosotros, así que aceptemos el llamado y que la gloria sea para Él.

Declaración de fe

La Iglesia de Dios ha adoptado la siguiente Declaración de Fe como el estandarte oficial de su doctrina.

Creemos:

  1. En la inspiración verbal de la Biblia.
  2. En un Dios que existe eternamente en tres personas, a saber: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
  3. Que Jesucristo es el unigénito del Padre, concebido del Espíritu Santo y nacido de la virgen María. Que fue crucificado, sepultado y resucitó de entre los muertos. Que ascendió al cielo y está hoy a la diestra del Padre como nuestro Intercesor.
  4. Que todos han pecado y han sido destituidos de la gloria de Dios, y que el arrepentimiento es ordenado por Dios para todos y necesario para el perdón de los pecados.
  5. Que la justificación, la regeneración y el nuevo nacimiento se efectúan por fe en la sangre de Jesucristo.
  6. En la santificación, siguiente al nuevo nacimiento, por fe en la sangre de Jesucristo, por medio de la Palabra y por el Espíritu Santo.
  7. Que la santidad es la norma de vida, de Dios, para su pueblo.
  8. En el bautismo con el Espíritu Santo, subsecuente a la limpieza del corazón.
  9. En hablar en otras lenguas, como el Espíritu dirija a la persona, lo cual es la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo.
  10. En el bautismo en agua por inmersión, y que todos los que se arrepienten deben ser bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  11. Que la sanidad divina es provista para todos en la expiación.
  12. En la cena del Señor y el lavatorio de los pies de los santos.
  13. En la segunda venida de Jesús antes del milenio. Primero, a resucitar a los justos muertos y arrebatar a los santos vivos hacia Él en el aire. Segundo, a reinar en la tierra por mil años.
  14. En la resurrección corporal; vida eterna para los justos y castigo eterno para los inicuos.
Visión/ Misión

DECLARACIÓN DE LA VISIÓN

Ser una iglesia LLENA DEL ESPIRITU SANTO, en CONSTANTE CRECIMIENTO, que ADORA A DIOS en ESPÍRITU Y EN VERDAD; que tiene una PROFUNDA PASION POR LOS PERDIDOS, un compromiso con la MISION GLOBAL, EL DISCIPULADO y la PLANTACION DE IGLESIAS; que DESARROLLA INTEGRALMENTE a sus ministros y congregaciones; que SIRVE A LOS QUE SUFREN y produce un IMPACTO TRANSFORMADOR en la sociedad.

DECLARACIÓN DE LA MISIÓN

PERPETUAR EL EVANGELIO COMPLETO DE JESUCRISTO (Mateo 28:19-20), en EL ESPÍRITU Y PODER DEL PENTECOSTÉS (Hechos 1:8; 2:1-4; 6; 13-18), a través de LA COMUNIÓN, LA ADORACIÓN, EL TESTIMONIO, LA PROCLAMACIÓN, LA ENSEÑANZA Y EL SERVICIO.

DECLARACIÓN DE PRIORIDAD

La Iglesia de Dios reconoce a la iglesia local como el fundamento de todas las actividades ministeriales y renovara esfuerzos para reconocer, afirmar, fortalecer y apoyar la importancia central de la iglesia local.

Compromisos Prácticos

La Iglesia de Dios ofrece los siguientes Compromisos Prácticos como instrucciones bíblicas para la vida cristiana.

  • Ejemplo espiritual

 

Demostraremos nuestro compromiso con Cristo al poner en práctica las disciplinas espirituales; demostraremos nuestra dedicación al cuerpo de Cristo siendo leales a Dios y a su Iglesia y a la obra de Cristo al ser buenos administradores.

  • Pureza moral

 

Participaremos en toda actividad que glorifique a Dios en nuestro cuerpo y evitaremos satisfacer los deseos de la carne. Leeremos, miraremos y escucharemos todo lo que beneficie nuestra vida espiritual.

  • Integridad personal

 

Viviremos con responsabilidad y confianza, llevando el fruto del Espíritu y manifestando el carácter de Cristo en toda nuestra conducta.

  • Responsabilidad familiar

 

Daremos prioridad al cumplimiento de las responsabilidades familiares, preservaremos la santidad del matrimonio y mantendremos el orden bíblico en el hogar.

  • Templanza en la conducta

 

Practicaremos la templanza en la conducta y evitaremos actitudes y actos ofensivos contra nuestros semejantes o que conduzcan a la adicción o esclavitud a las drogas.

  • Apariencia modesta

 

Demostraremos el principio bíblico de la modestia vistiendo y luciendo de una manera que realce nuestro testimonio cristiano y evite el orgullo, la presunción y la sensualidad.

  • Obligaciones sociales

 

Nuestro objetivo será cumplir con las obligaciones que tenemos hacia la sociedad, siendo buenos ciudadanos, corrigiendo las injusticias sociales y protegiendo la santidad de la vida.

Nuestros Valores

Lealtad


Demostraremos nuestro compromiso con el principio de lealtad: (1) honrando a nuestros líderes y organización; (2) poniendo toda nuestra dedicación a la ejecución de nuestros acuerdos, planes y programas; (3) no condicionando la entrega de reportes a la ayuda personal o ministerial que pudiésemos recibir de nuestros líderes o a la falta de acuerdo de nuestros líderes con nuestras opiniones personales; (4) siendo fieles a las Enseñanzas, Gobierno y Disciplina de la Iglesia de Dios.

 Integridad


Demostraremos nuestro compromiso con el principio de la integridad:

(1) poniendo en práctica en la vida cotidiana, tanto en nuestras casas como en lugares públicos, lo que predicamos y enseñamos; (2)administrando con amor, respeto y transparencia los recursos de la iglesia, (3) rindiendo cuentas correctas a nuestras(os) líderes, discípulos e iglesia, de nuestras actividades, logros, estado de nuestro ministerio y de todos los recursos que Dios ha puesto bajo nuestro cuidado.

 Sujeción


Demostraremos nuestro compromiso con el principio de la sujeción: (1) siguiendo a nuestros líderes en la ejecución responsable de los acuerdos, planes y programas de nuestra iglesia; (2) recibiendo con una buena actitud la instrucción, corrección y la amonestación de quienes nos presiden en el Señor; (3) mostrando iniciativa y cooperación hacia nuestras(os) líderes en el ejercicio de las labores ministeriales.

 Discreción


Demostraremos nuestro compromiso con el principio de la discreción:

(1) practicando la prudencia en nuestras relaciones con otras Personas; (2) teniendo tacto en el manejo de problemas personales y ministeriales; (3) practicando la confidencialidad en situaciones que la requieran; (4) teniendo cuidado de que nuestras palabras y acciones no generen ninguna sospecha, duda o ponga en entredicho nuestro carácter.

 Responsabilidad


Demostraremos nuestro compromiso con el principio de la responsabilidad: (1) asistiendo a las reuniones convocadas por nuestras(os) líderes; (2) teniendo una buena actitud ante las convocatorias extraordinarias que ellas(os) hacen; (3) siendo puntuales en la asistencia a todas las reuniones y estando hasta el final en cada una de ellas; (4) movilizando a la iglesia a las actividades locales, distritales, regionales, territoriales, nacionales e internacionales que correspondan; (5) cumpliendo fielmente con las tareas asignadas por nuestras(os) líderes.

Solidaridad


Demostraremos nuestro compromiso con el principio de la solidaridad; (1) enseñando que el ministerio y la acción social forman parte de la misión integral de la iglesia (2) desarrollando en nuestros discípulos un sentido de responsabilidad social hacia los pobres y necesitados (3) capacitando a las iglesias para que sean agentes de cambio y desarrollo humano para sus comunidades. (4) asignando recursos significativos en el presupuesto de nuestros ministerios para suplir necesidades de la comunidad

 Excelencia


Demostraremos nuestro compromiso con el principio de la excelencia:

(1) dando nuestra mejor dedicación y lo mejor de nuestras capacidades en la planificación y ejecución de tareas, planes, programas y proyectos que contribuyan al desarrollo integral de la iglesia local; (2) teniendo un compromiso con el desarrollo y mejoramiento continuo para ofrecer un excelente servicio a Dios y a la gente; (3) caminando la “milla extra” en nuestros ministerios cuando sea requerido.

Escríbanos

Una iglesia en constante crecimiento, en contacto contigo.

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